Cada hora mi sangre se hace agria y mi corazón palpita a destiempo. El está mutilado hasta las venas, y yo continuo curándolo pero tu me lo vuelves a cortar.
Esta noche fría pero común como cualquiera, cruzaron por mi mente imágenes que creo haber soñado la noche anterior.
Tras escuchar canciones que han de identificarme, tras mirar por mi ventana el cielo tan negro pero tan iluminado por infinitas estrellas, y por último tantos recuerdos que quisiera olvidar. Me doy cuenta que fui tan bueno y tan malo a la vez. Parezco presumido con lo que digo pero no me veo como el mejor mas bien como el peor, y muchas veces quisiera saber como debería considerarme.
No paro de pensar en los malos momentos que pasé, en lo mucho dejé controlarme y manipular por encantos falsos y que demostraban ser tan verdaderos. Por un amor poco real e inentendible que cegaba mis ojos y provocaba mi inocente mente. Por risas y burlas indirectas y secretas de las que jamás me percaté que siempre se dirijieron a mi.
Fuí tan debil, no dejé que alguien me ayudara o en ese caso lo ignoré, estaba tan seguro de mis sentimientos que no me dejé influenciar por los demás. Nisiquiera analizaba la situación o al menos pensar an
tes actuar, solo creía en todo lo que me daba y con eso había creado una felicidad que poco a poco sin darme cuenta se desvanecía reemplazandose con la obligación, el compromiso y la falta de voluntad.
A todo esto se suman peleas, discuciones y gritos que recibí y que jamás supe si me los merecía y hoy me pregunto ¿Por qué no me defen
dí?. Era muy fácil la respuesta; su rostro hacia que me vea obligado a autodisculparme y a suplicar perdón.
Pero al fin pude abrir los ojos, pude desencadenarme y mirar hacia adelante, viviendo poco a poco lo que el destino me tenía preparado.
Ya no quiero volver a desepcionarme, no quiero vivir otra desilución. Quiero que esta vez sea diferente y que nada me detenga y me deje ser libre.