Tras escuchar canciones que han de identificarme, tras mirar por mi ventana el cielo tan negro pero tan iluminado por infinitas estrellas, y por último tantos recuerdos que quisiera olvidar. Me doy cuenta que fui tan bueno y tan malo a la vez. Parezco presumido con lo que digo pero no me veo como el mejor mas bien como el peor, y muchas veces quisiera saber como debería considerarme.
No paro de pensar en los malos momentos que pasé, en lo mucho dejé controlarme y manipular por encantos falsos y que demostraban ser tan verdaderos. Por un amor poco real e inentendible que cegaba mis ojos y provocaba mi inocente mente. Por risas y burlas indirectas y secretas de las que jamás me percaté que siempre se dirijieron a mi.
Fuí tan debil, no dejé que alguien me ayudara o en ese caso lo ignoré, estaba tan seguro de mis sentimientos que no me dejé influenciar por los demás. Nisiquiera analizaba la situación o al menos pensar an
tes actuar, solo creía en todo lo que me daba y con eso había creado una felicidad que poco a poco sin darme cuenta se desvanecía reemplazandose con la obligación, el compromiso y la falta de voluntad. A todo esto se suman peleas, discuciones y gritos que recibí y que jamás supe si me los merecía y hoy me pregunto ¿Por qué no me defendí?. Era muy fácil la respuesta; su rostro hacia que me vea obligado a autodisculparme y a suplicar perdón.
Pero al fin pude abrir los ojos, pude desencadenarme y mirar hacia adelante, viviendo poco a poco lo que el destino me tenía preparado.
Ya no quiero volver a desepcionarme, no quiero vivir otra desilución. Quiero que esta vez sea diferente y que nada me detenga y me deje ser libre.