Cada hora mi sangre se hace agria y mi corazón palpita a destiempo. El está mutilado hasta las venas, y yo continuo curándolo pero tu me lo vuelves a cortar.

Ahora todo se mueve en cámara lenta, los colores cambian de blanco y negro a sepia para volver a ser colores que rodean cada sentimiento. Lo que fue se desintegra enfrente mío, lo que es ya no es nada y lo que tendría que ser ya no será por que se fue… los sonidos se vuelven irreconocibles y entre la multitud sólo siento el latir de mi corazón, desesperado, sólo, buscando un tesoro que parece haber sido enterrado para siempre, hundido como el Titanic y alejado y enfriado tanto como Plutón. Respiro profundamente buscando renovar el oxígeno que corre por mi sangre. Intento pellizcarme para poder despertar. Hago lo posible por llegar al fin de este cuento y poder leer uno nuevo. Quiero morir para revivir entre las cenizas como el fénix. Quiero ser agua para congelarme, condensarme, elevarme y caer como lluvia en tus manos…. Y siguiendo así, caminando, a veces parando, otras veces yendo más rápido o más lento, cierro mis ojos, cada vez con más fuerza, para luego abrirlos y esperar que todo sea un mal sueño y que todavía estés…pero no es así y las cosas no tienen ni el color ni la forma ni el sentido que tenían tiempo atrás…. es que todavía siento tu respiración a mis espaldas y tu presencia insoluble que hacía que cada día sea eterno y valga más que nada en el mundo un minuto a tu lado, un segundo en tus labios. Quiero volver a sentir tus caricias en mi cara, suspirar pensando que nada me falta y darme vuelta, mirar tus ojos y decirte cuánto te amo. Quiero entregarte lo que más pueda de este corazón hasta que quede seco por que te dio todo el amor a vos…