Más allá del fondo del mar, entre fisuras y lugares oscuros poco alcanzables. En los mas profundo de un abismo cubierto de agua azul y cristalina, que sin embargo no puedo tocar, ella se encuentra ahí. Sin recursos para poder viajar, sin lo que necesito para llegar, sin todo lo que podría posibilitarme estar allí. Es como ver una estrella en el cielo, que nunca tocaría y que con tristeza y desesperanza contemplo con una sonrisa en mi rostro, sabiendo de su existencia. Es algo muy extraño saber que está pero no conmigo y que jamás lo estaría por razones inexplicables o bien muy lógicas. Es imposible aceptar un no a lo que tu sabes que en este mundo ronda, dar media vuelta y seguir tu camino. Las posibilidades de un encuentro seguro son nulas, la distancia es infinita, el destino no me preparó para su llegada porque jamás llegará. Pero a pesar de todo, la cuido desde lejos, observo su brillo que desde aquí puedo ver, le hablo como si me escuchara y le canto como si le facinara. Y en mi corazón guardo cada noche su resplandor, que me hace sentir bien cada vez que no la veo pero sinceramente...No quiero recordarla sino que quiero vivir con ella, y aferrarla a mi como si fuera solo mía.
Esa estrella que en lo más oscuro del mar brilla...