Como duele tantas veces el soñar con la idea de una triste realidad. Siempre sabiendo de lo posible e imposible y de lo que uno mismo es capaz de hacer o no, porque su mente se limita hasta donde puede llegar.
No es posible soñar sin imaginación, pero es posible pensar en un futuro incumplido basándose en la realidad. No es posible sonreír a los ojos de la verdad, pero es posible llorar por una emoción abstracta y de importancia propia.
El tiempo es el miedo del sueño, su único enemigo. Soñamos preguntándonos cuándo terminará, y con el pensamiento del fin de las imposibilidades.
Y cuando termina nos enfadamos, queremos volver pero el subconsciente solo crea el nuevo mundo una vez y cuando analiza en totalidad lo que más anhelamos.
El soñar: ¿Es bueno o malo?. Será positivo porque creamos una realidad pero será negativo porque esa realidad jamás existió.