Cada hora mi sangre se hace agria y mi corazón palpita a destiempo. El está mutilado hasta las venas, y yo continuo curándolo pero tu me lo vuelves a cortar.
No se planeó, nisiquiera lo vimos venir, pues era tan obvio que nos sorprendió.
Cada vez que me llamas se agita mi mundo y vuelvo a soñar, y cada mañana desde mi ventana yo quiero gritarte asi quede mal...